Durante la década del 40 la escritura tuvo una de sus máximas revoluciones con el bolígrafo, más conocido ahora como birome, lapicera o lápiz tinta. Les otorgaba a millones de personas la posibilidad de expresar sus ideas y mensajes de una manera más sencilla, segura y eficaz.

 

¿Qué es el bolígrafo y en qué consiste?

El bolígrafo es un instrumento de escritura que contiene en su extremo inferior una punta de carga con una pequeña esfera. Esta última suele ser de acero y, al hacer contacto con un papel o con determinadas superficies, distribuye la tinta mientras se mueve.

Cabe destacar que a lo largo de los años el bolígrafo, surgido originalmente a fines del siglo XIX por el estadounidense John Loud, debió afrontar importantes dificultades: fabricar bolas pequeñas, fabricar el cilindro de cada bolígrafo y conservar la tinta líquida, entre otras.

Todas las complejidades fueron progresando principalmente por dos motivos: el primero por la evolución de la tecnología y, a partir de ello, el perfeccionamiento del bolígrafo. Por su parte, el segundo se debe a que este último era cada vez más requerido por fábricas, lo que implicaba la necesidad de mejorarlo para responder a una creciente demanda.

 

El gran salto del bolígrafo y su popularidad

Los hermanos Laszlo Jozsef y Jorge Biro fueron los grandes responsables de propagar un elemento que se convertiría en uno de los más útiles. Refugiados en la Argentina luego de la segunda Guerra Mundial, trabajaron junto a su amigo Johann Georg Meyne en un nuevo elemento llamado esferografía.

El término esferografía fue rápidamente modificado por su nombre original: bolígrafo, el cual provenía de España. No obstante, los hermanos Biro fabricaron el modelo Eterpen y tuvieron gran éxito. Dicho sea de paso, se encontraban en una situación económica complicada y, debido también a la popularidad que mantenían los bolígrafos, lograron vender cientos de unidades.

Con Eterpen, los Biro difundieron aún más a los bolígrafos y los convirtieron en un elemento exitoso que resulta esencial para la gran mayoría de las personas.

 

La revolución tecnológica, insuficiente para desplazar al bolígrafo

A pesar de la masificación de internet y las nuevas tecnologías como las computadoras y los dispositivos móviles, el bolígrafo, representado con distintos tipos de biromes, plumas y lápices, continua presente. Incluso las personas más jóvenes, quienes se acostumbraron al teclado, disponen de bolígrafos ya que los mismos son imprescindibles para ciertas actividades y contextos.

Aunque la tecnología avance, el bolígrafo y sus variantes no pueden ser reemplazados porque son únicos; permiten, por ejemplo, realizar dibujos y expresiones que desde un teclado o pantalla táctil resulta imposible. Así, y pese a que son más lentos al momento de utilizarse y costosos, son imprescindibles en hogares y lugares de trabajo.

 

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